El Escuadrón Táctico Municipal de Osorno, creación del Alcalde Jaime Bertin, ha vuelto a protagonizar un procedimiento digno de aplausos. La última intervención, cuando dos de sus elementos, reconocidos como el ex cantante «Charro Rudy» y el dirigente social Orlando González, se enfrascaron en una discusión viral en calle 18 de Septiembre. El motivo: ciudadanos que ayudaban a estacionar vehículos en el Bien de Uso Público.
El drama se intensifica al considerar que, si bien Osorno tiene una Ordenanza que prohíbe estacionar allí, esta normativa misteriosamente entra en “pausa” durante la realización de Sago Fisur, permitiendo el caos vehicular.
Los funcionarios públicos, ajenos a la conveniencia selectiva de la ley, decidieron imponer su propio criterio.
El momento estelar, que se viralizó rápidamente, ocurrió cuando el dirigente social, en un arrebato de ejemplaridad cívica, espetó la frase que hoy titula la nota: «Nosotros no estamos para agarrar huevones que estén con la cuestión de la droga» (sic). Una advertencia singular, viniendo de un funcionario municipal cuyo deber es precisamente ser un ejemplo de conducta cívica y comportamiento ético.
Con cada actuación, se hace más urgente la pregunta: ¿Cómo se seleccionó a los miembros del Escuadrón? Y más importante aún, ¿fueron estos servidores públicos sometidos a exámenes psicológicos y toxicólogos antes de asumir tan importante responsabilidad?
Osorno merece saber si su seguridad cumple con los estándares mínimos de equilibrio y ejemplaridad para el cargo.